Friday, January 23, 2009

El Palomo



El primer día de vacaciones nos fuimos el Fidel, la Gata y yo al arroyo del salitrillo para buscar por ese rumbo un buen mezquite. Nos hicimos acompañar de un hacha de mano y un pequeño serrucho. Andábamos tras una rama que tuviera el ancho de las piernas de doña Imelda, la que vende los duritos afuera de la escuela. Nos fuimos por el callejón hasta la huerta de los membrillos, brincamos la barda y cruzamos hasta alcanzar la vereda que sube por el cerro de la Santa Cruz. A medio camino oímos las campanadas del reloj de la iglesia avisando que ya eran las once, apuramos el paso y llegamos a nuestro destino. Empezamos a rondar por los mezquites para ver cual podríamos servirnos, nos dividimos y cada uno fue a inspeccionar por su lado. No tardó mucho rato cuando Fidel nos pegó un grito diciendo - ¡Aquí hay una harto buena! – la Gata y yo corrimos hasta donde se encontraba y nos pusimos a contemplar la rama, rechoncha y bien seca, tal como la queríamos. La rama estaba a la mitad del mezquite, Fidel y yo trenzamos los dedos como si fueran estribos y los ofrecimos a la Gata que rápidamente se nos encaramó en los hombros y comenzó a trepar por el tronco del árbol. Llego a la rama y se montó sobre ella. Le aventamos el hacha y sin decir agua va empezó a sonarle. Así estuvo buen rato, dándose sus tiempecitos para que no se le cansara el brazo. Cuando la rama ya solo le quedaba un pescuecito, la Gata se enderezó y agarrándose de otras ramas se meció sobre nuestro pedazo de madera hasta que lo desprendió del árbol y cayó frente a nosotros. La Gata se colgó de una rama y pegó un brinco hasta el suelo. Entonces los tres le arrancamos las pequeñas ramas que tenia y con el serrucho le emparejamos los cortes dejando un palo como de una brazada. Tomamos nuestra preciada carga y nos regresamos al pueblo.

Por la tarde, después de comer nos juntamos en la casa de Fidel, que se había quedado con la rama y nos fuimos a ver a don Diego. Llegamos y azotamos tres veces la gran aldaba negra de la puerta. Pasó un rato y luego asomo su blanca cabeza por entre las dos grandes hojas del portón y con un “Siiiii…” estirado como mugido, nos pregunto el motivo de nuestra visita. Sin esperar mas le mostramos el trozo de rama y le dijimos --¡Pa’unos trompos! – Don Diego abrió el portón y sacudiendo la cabeza nos invito a pasar. Nos fuimos derecho a la carpintería y nos instalamos alrededor del torno. Don Diego se puso el mandil de cuero y tomo el trozó de madera, con una garlopa le quito la corteza y lo emparejó quitando los bordos que sobresalían, y luego con la sierra corto un pedazo como de dos cuartas y lo coloco en el torno. Puso un buril y empezó a pedalear haciendo que el palo diera vueltas rápidamente, entonces pregunto:
- ¿Y cómo va a ser este tronco?
- ¡Ancho y cabezón!- respondimos los tres al mismo tiempo
- ¡Esos son los buenos! – agregó Don Diego y acerco el buril a la madera.
Ahí nos quedamos viendo como la viruta saltaba de la punta del buril y detrás de éste aparecía un trompo moreno, rayado con las venas del árbol. Don Diego rebién que le arrimaba y retiraba la herramienta haciendo grecas junto a lo que sería la punta, después las del costillar que marcarían la orilla del encordado y terminaba con la cabeza del tronco, que dejaba bajita, justo para que se detuviera la hilaza, pero bien ancha.




Termino el primer tronco y lo guardó en la bolsa de su mandil, y luego repitió los pasos e hizo otro y luego otro. Nosotros esperábamos mientras la nariz se nos llenaba del olor a barniz y a madera, codeándonos unos a otros y dándonos patadas en las espinillas. Hasta que don Diego dijo:
- Ahora las puntas
- ¿No…? – le contestamos luego luego – las puntas no, vamos a ir con el señor Amaya a que se las ponga.
- Ta’ bueno muchachos, ‘tonces esto ya esta listo – dijo don Diego y puso los trompos en nuestras manos.
- Gracias – dijimos todos y el Fidel todavía preguntó - ¿Cuánto le debemos don Diego?
- ¡Ah que muchachos fregaos!, ya me harán algún favor, ahora váyanse que tengo cosas que hacer – rezongó don Diego y agitando las manos nos hecho para fuera como si fuéramos gallinas.
En la calle cada uno guardo su trompo en la bolsa del pantalón y al grito de “vieja el último”, nos echamos a correr al taller de Amaya. Dimos vuelta en la esquina de la talabartería y nos topamos con la Angelina Puentes, y la Gata y Fidel no desaprovecharon la oportunidad para jalarle las trenzas al pasar junto a ella. Seguimos nuestra veloz carrera y solo alcanzamos a escuchar “…babosos…”. A grandes zancadas alcanzamos el barrio alto, la Gata agarró de la playera al Fidel y en eso les tome ventaja y entré a la herrería hecho la raya. El Chava estaba dándole duro con el marro a un fierro que parecía sangre encendida.
Llegaron mis compañeros y estando los tres juntos le pregunté al Chava:
- ¿Está el señor Amaya?
- Anda por allá en el patio de atrás – nos indicó – pásenle a buscarlo.
Esquivando el montón de fierros que había por todos lados nos fuimos por la puerta del fondo “señor Amaya, señor Amaya” entramos gritando en el patio trasero. Ahí nos topamos con él , que nos recibió con un gruñido diciendo:
- ¿Quihubo qué pasó?
- Queremos unas puntas señor Amaya – explicamos
- ¿Puntas de qué? – preguntó extrañado.
- Pos pa’ unos trompos – le respondimos.
- Vamos a ver… - agregó y se fue hacia el cuarto principal del taller. Lo seguimos hasta el banco de trabajo y ahí nos preguntó:
- ¿A ver esos trompos?
Como si estuviéramos compitiendo los sacamos y extendimos la mano hacía el señor Amaya, queriendo que el primer trompo en trabajarse fuera el nuestro. El agarró los tres y los puso en el banco, luego escogió uno y lo sujetó con la prensa. Con el berbiquí le hizo un agujero en la punta y así hizo con cada uno. Después se arrimó a la fragua y con unas grandes tenazas agarró un pedazo de fierro. Lo metió entre los tizones y jalando tres veces la palanca del fuelle, resopló levantando una nube de luciérnagas rojas que brincaron frente a nosotros. Meneó el fierro hasta que éste se puso como ojo de conejo, enseguida lo sacó y con un marro pequeño lo empezó a moldear sobre el yunque. Así hizo tres flechas redondas, con punta de los dos lados, una aguda y la otra mas chata. Las metió a los trompos con unas pinzas y con ligero golpes del marro las llego hasta que coincidió el borde del trompo con la punta gorda. Después las redondeó con una lima y nos dijo:



- Terminado jóvenes, son tres pesos.
Volteamos nuestras bolsas y entre tostones, quintos y veintes completamos la paga al señor Amaya.

Los días pasaban y nosotros los gastábamos jugando partidas de arrendones, la calle preferida era la Paseo, pues tenía un empedrado bien cerradito y estaba forrada de planchitas. Siempre empezábamos a media cuadra. El trompo que durara más tiempo bailando era el que daba primero. Andábamos siempre como los corredores de caballos, a los corredores les ponen pelotas en las bolsas para que sirvan de topes al cincho con que los fajan al caballo, nosotros cargábamos los trompos y los arrendones. En las mañanas, después de almorzar nos pelábamos de las casas, unos por las ventanas otros por las puertas del corral y nos encontrábamos en la Paseo, donde nos quedábamos hasta que el hueco de la panza se nos hacía pesado o hasta que perdíamos los trompos que traíamos para apostar. Siempre apostábamos trompos comprados o ganados, nunca los de Don Diego.

Yo tenía mi arrendón preferido: El palomo. Era ligero y volaba bien parejito, nomás era cosa de que sintiera el trompo pa’ que saliera disparado dando vueltas y cuando se le acababa la fuerza, seguía planeando como si tuviera alas, hasta que aterrizaba. Me tardé como media hora haciéndolo. Me acuerdo que ese día fuimos a la cantina de Ubaldo a que nos dejara agarrar corcholatas de cerveza, de las que tienen papel plateado encima. Salimos con un puño en las manos y nos fuimos a sentar en la banqueta, ahí nos pusimos a quitarle los corchos a la mitad de ellas teniendo cuidado de no romperlo, metiéndoles las uñas suavecito. Enseguida empalmamos los corchos con papel plateado en las otras corcholatas para que cada una tuviera de a dos. Luego me busqué una piedra bola que apenas me cupiera en la mano y en una hendidura de la banqueta puse la corcholata y la empecé a cerrar sobre el corcho, pegándole quedito y dándole vuelta en cada golpe.

Hicimos varios arrendones ese día, pero el mejor fue El Palomo. No siempre jugaba con el Palomo, mas bien lo sacaba cuando el juego se ponía duro, porque sino con tanto fregadazo se le iba a romper el corcho como a todos los demás, así que solo cuando ya me tenían orillado, ya mero pa’ llegar a la esquina o cuando tenia el gane seguro, lo ponía a jugar y si le daba un buen golpe a veces me arrendaba casi media cuadra.


Era retesuave jugar a los arrendones, luego se juntaba la bola y ahí andaba el Cepillo, Manolo, el Tuercas, la Gata, Fidel, Carlitos, los cuates Carrillo, y yo. Jugábamos entre nosotros y a veces con los del Barrio Alto. Ellos jugaban en la Centenario y ahí mero íbamos a echar arrendonazos, otras veces ellos venia a la Paseo y a cada rato había golpes. Fidel era el mas bravo, cuando le tocaba entrarle parecía rehilete tirando guamazos y patadas.

Antes de que terminaran las vacaciones, Fidel ya nos había cortado, ahora se juntaba con las Bastolias que eran mas grandes que nosotros y ahí lo veíamos detrás de ellos pa’ todos lados y a cada rato echando trancazos y su trompo se quedo arrumbado arriba de un ropero.

Se acabaron las vacaciones y entramos a primero de secundaria. A la salida de la escuela nos pintábamos a jugar a la Paseo y a la mitad de la cuadra hacíamos un cerro de mochilas sobre la banqueta y durábamos horas lanzando los trompos, cachándolos y poniéndonos de rodillas para aventarlos a los arrendones. Era bien a todo dar oír los trompos zumbando como jicotes y luego, después de pegarle al arrendon verlos brincar sobre el empedrado como los patitos que hace uno en el río y en la laguna hasta que de rato la bola se iba desmenuzando y cada quien ganaba pa’ su casa.

Tantito después que empezaron las clases se nos apartó la Gata, ahora en vez de jalar con nosotros pa’ la Paseo, se quedaba esperando afuera de la escuela hasta que salían todas las “viejas”, nosotros nunca nos tardábamos tanto, salíamos hechos la mocha a zumbar las cuerdas de los trompos – Que nadie se ponga atrás, ni adelante – decíamos, porque estorban o salen con tremendos chicotazos de la hilasa. Y así, mientras avanzaban los meses de clases, la palomilla se desgranaba y ya solo quedábamos el Tuercas, Carlitos y yo. Los demás ahora estaban mas flacos y andaban todos relamidos y saludándose de mano, con las bolsas limpias, sin trompos ni arrendones. A veces nos pegábamos con ellos pero se la pasaban hablando de la Meche , la Viki, y otras viejas de la escuela, todas igual de creídas.

El tuercas y yo nos habíamos echo los amos de la Paseo y hasta a la Centenario nos íbamos a arrasar, sobretodo con la ayuda del palomo que siempre arreaba bonito. Ahí nos dábamos buenos agarrones con el Calvito, que tenia un trompo zanahorión y que según él, era el mas pajita del mundo. Así fue cuando un día el Calvito nos puso una calentada y nos reto a jugarnos los trompos buenos. Le dijimos que le íbamos a quitar lo hocicón y nos fuimos todos a la Paseo. El Tuercas medio chance de jugarle primero y puse a bailar mi trompo sobre la banqueta, junto con el del Calvito. Nomás zumbaban los trompos, parecían remolinos de viento que se habían quedado quietecitos, agarrados a un pedazo de tierra. La fuerza se les fue terminando y empezaron a menearse como si estuvieran mareados, como si fueran borrachos tratando de enderezarse, hasta que mi trompo se topó con un borde en el suelo y salió revolcándose entre el empedrado. El Calvito escogió tirar pa’ la talabartería porque para ese lado estaba más lleno de planchitas. Puso su arrendón en la “Plataforma” y aventándole el trompo lo voló un buen tramo. Saqué el palomo desde el principio pa’ jugar más seguro. Luego desde donde cayó el Calvito me hice como cinco pasos para atrás pa’ poder usar la “Mulita” , una piedra cacariza y delgadita de la que salían a todo dar los tiros. Le di duro al palomo y este salió volando y se fue contra la pared, donde reboto todavía hacia delante reponiendo el terreno perdido. Así nos la estábamos pasando, caminábamos pa’ un lado de la calle y pal otro hasta que en una de esas caché mal el trompo y lo agarré ya sin fuerzas y no pude darle ya al Palomo. Ahí me tomo ventaja el Calvito con dos arrendonasos que le salieron tendiditos y me dejó como a quince pasos de la esquina. Le volví a sonar al Palomo y se levanto como los aviones de las películas y luego empezó a bajar como si fuera en una resbaladilla de las del parque. El siguiente tiro lo fallo el Calvito y yo lo arremedé. Al siguiente turno se chiripeó el Calvito y que me pone casi en la esquina. Yo ya estaba asustado y batallaba para enredar la cuerda, la apretaba y se me deshacía por la punta. La otra esquina se me afiguraba lejos, como cuando vas nadando a media laguna y apenas se divisa la orilla. El Calvito se reía sintiendo ganado el juego. Sentí que me hacían falta el Fidel y la Gata, que necesitaba sus ánimos. Apreté al Palomo y le pedí dos pasos prestados al Calvito y después monte cuidadosamente el arrendón en el centro de la “Morena”, una planchita que me había sacado de aprietos el resto de veces. Me escupí la mano y lance el trompo dándole vuelta a la muñeca para que se enderezara y antes de que tocara el suelo le jale la cuerda y se vino derecho hacia mi. Puse la mano y al recibirlo la baje tantito para amortiguar y que no perdiera fuerza, lo sentía vivo acariciando mi mano y mientras lo lanzaba, puse una rodilla en el suelo, luego, fijando la vista en el arrendón lo empuje con todas mis fuerzas. El Palomo se trepó en el aire y se levantó como queriendo meterse en el cielo y yo hincado lo miraba brillar como una moneda, sintiendo que el cuerpo se me hacia ligerito. Entonces la escuche decir:

-¿Martín, cuál de las dos es más bonita? – y vi que el Palomo volaba mas alto que las bardas de las casas. Volteé a mirarla y entre los cabellos que me caían sobre la frente vi sus piernas largas, relucientes de morenas, luego voltee a ver la cara sonriente de Isaura y luego la de Macrina y al último, el lugar por donde se había perdido el Palomo, y el trompo de Don Diego, y algo mas.



Moralito

Wednesday, December 24, 2008

poesia de mudanza y desletargos


Recuento

El tiempo y la memoria
lo que se ha juntado desde entonces
lo que ha sido mas a favor que en contra
La raya que fue dejando el arado de nuestras vidas juntas
la semilla que broto en el surco
la proliferacion de nuestro jardin
los momentos de intenso querernos
los de infinito sentir
las noches respirando nuestro aliento
las paredes que nos abrigaron
el viaje con tus manos en mi proximidad
nuestras risas y nuestras extensiones
nuestro sonar mas alla de nuestros pequenos yo
nuestro trasiego para llegar a casa a aliviarnos
las sonrisas
los suenos maquillados
la casa limpia
los deberes realizados
los tiempos de dar y los tiempos de recibir
las incognitas, los vacios, las tristezas, los regocijos,
todo lo anterior y todo lo por venir
no son sino el escenario de mi querer
el ambiente de mi amar
el lugar, el animo,
el tiempo desde el que la palabra amor se ha tranformado
y me ha transformado
porque:mi amor es tu geografia
son tus colores
el arcoiris de tu mirada y de tu piel
tus secretos, tus rincones
tus ofrendas tus ritos, tus obsesiones,
tus silencios,y de mil maneras
tu risa
tu amor es mi amor dicho y pronunciado
es mi ciclo de sembrar y recoger
tu amor es mi bandera,
la patria dulce, la trinchera, la espera, la ausencia
el calicanto, el rompeolas,mi sonar contra el canto de las sirenas
mi brujula, mi astrolabio, mi estrella guia, mi todo y mi porque
la duda, la pregunta y la respuesta
los augurios, las confirmaciones,el azar y lo certero...


Cuando

Cuando abandone
Todas las formas de ser
Cuando desanduve caminos
Y desempedre
Y limpie de mala yerba
Y queme
Cuando la memoria se convirtio en olvido
Cuando la risa recobro el camino
Cuando la soledad se ahuyento
Cuando me quede silente
Cuando aprendi otros lenguajes
Cuando rompi, aleje, rechaze, temi,
Cuando borre, barri, perdi, corte
Cuando crei, cuando volvi, cuando mori
entonces y solo entonces estuve listo para regresar
para simplemente ser,
para caminar
para dejar crecer
para apagar
para recordar
para entristecer
para acompanar
para hablar
para callar
para juntar
para acercar
para tirar
para recobrar
para unir
para dudar
para partir
para vivir…


Cien dias

Cien dias,
cien nochesde geografias desiertas
de frutas y coral
cien dias prendidos a la memoria
sin canto ni sirenas
sin licor
cien dias como la luz
como despertar y estar ahi
con un nuevo deseo palpitando
como pez en la arena
necesitando su respiro
como querer querer
y apresar con el entendimiento
cien dias enganchados a mi trajin
cien dias para cambiar
para destilar y para mudar
para romper la crisalida
para volar para descender
para tocar el cielo
cien dias para imaginar...



Entre la espada y la pared
entre la verdad y mis escudos
entre los diferentes yo
y los variados tu
entre lo que nos aguarda
y nos acecha
entre la luz y las tinieblas,
entre la noche y el amanecer
entra la voz y los silencios
entre la cuna y la mortaja
entre lo que quedo
entre lo que callamos
entre lo que sospechamos
en los silencios
en los desencuentros
en lo desesperado
en el pasado
en lo sonado
en lo anhelado
en la fortuna y desamor
en el cansancio
en la espera
en la confianza que ciega
en seguridad que mata
en el remedo
en el sin miedo
en los suenos que vivo
se acabaron los resquicios en que habitaba otro yo
se acabo el doblefondo y la mentira
la puerta de salida
el seguro contra el hambre
el no hacer tierra con el corazon
el andar entre las ramas
el esperar peras del olmo
se acabo una vez un rosario con reproches
un autobus sin nombre
un ave sin destino
una mitad a medias
una madrugada despierta
un respirar sin motivo
una cadena, una condena, una prision un precipicio
se acabo..

Wednesday, October 8, 2008

Todos Mexicanos

TODOS TENEMOS NUESTRO CINCO DE MAYO
Son Las 11 y 20 de la noche, mi esposa está llegando de trabajar. Está cansada, aunque no lo diga, lo sé, está cansada, pero no es un cansancio físico, no es el cansancio que se repara con un buen sueño o un fin de semana de relax; no! es un cansancio sin remedio, un cansancio que agobia el alma, que lastima el espíritu y es que, en su trabajo no hay respeto ni hay trato digno para quienes quieren darle valor a lo que hacen para ganarse la vida, para quienes quieren dar lo más y lo mejor de lo que son capaces sin importar que muchas cosas estén mal por hábito y por costumbre, sin importar que todo alrededor te diga que debes de ser mediocre, dócil y sumiso; por ello ahora más que nunca recuerdo ese cinco de mayo que ya ha perdido su verdadero significado para convertirse en una fiesta de vendimia y mercaderes.El cinco de mayo mexicano, es un símbolo de lucha y resistencia, de saber que hay esperanzas, de realidades y porvenires libres de tiranos y de sátrapas. Nuestro cinco de mayo es un recordatorio de que en unidad se pueden lograr cambios que mejoren nuestras vidas, nuestro cinco de mayo fue una lucha como la de David contra Goliat dónde la determinación y el coraje, se impuso a obstáculos que parecían insalvables.Los franceses entonces, nuestros pequeños problemas personales hoy, por ello le digo a mi esposa que todo estará bien, que más que una fiesta para disfrutar es un momento para reflexionar y decidir hacia dónde y como, pero ella ya no me escucha, se ha quedado dormida, intentará recuperar energías para ponerse nuevamente en pié, para reanudar su lucha, su pequeño y personal cinco de mayo, el día de hoy o cualquier otro día de mañana.
TODOS SOMOS MEXICANOS. Me gusta el trabajo de la fábrica, el esfuerzo físico que tanto bien le hace a mi descuidado organismo, la relación intima, casi simbiótica con la máquina; me gusta sentirme como el apéndice que piensa, late y siente en un espacio de producción acompasado por el hacer de los músculos. Toda vez que establecemos el equilibrio entre lo que la máquina nos reclama y lo que nuestra laboriosidad aporta ya no es necesario estar allí, al menos espiritualmente, es entonces cuando tus actividades son realizadas automáticamente sin la intervención de la conciencia a la que puedes dejar volar y estar en donde quieras estar y con quien quieras estar, pero puedes si lo deseas, abrir otra ventana también y prestar atención a lo que sucede en lo inmediato, en lo que te rodea a la caras tristes de tus compañeros de trabajo, al cansancio, al desaliento. Cierto día ese estado de introspección que atrapa a mi mente fue interrumpido por un alboroto y es que, mis compañeros cansados de tanta arbitrariedad y atropellos, se dirigieron a su supervisor; un indio americano encumbrado en un poder para el que no tenía ni capacidad ni costumbre y cuando le reclamaron una a una todas las injusticias que se habían verificado bajo su indolente autoridad en ese momento tuvo un momento de claridad y santa iluminación y alcanzó a soltar una frase que dejó desarmados y boquiabiertos a mis compatriotas y queriendo decir; yo también he sufrido la discriminación y la injusticia, la pobreza, la subordinación, el hambre...solo atinó a decir: ¡ Yo también soy mexicano!

Thursday, October 2, 2008

El 68 colotlense

El movimiento del sesenta y ocho, no tuvo mayor influencia en la comunidad colotleca de esos entonces; aislada desde siempre, los escasos caminos nunca fueron lo suficientemente anchos como para llevar a la par vientos de cambio y bienes y servicios. Fue hasta que la preparatoria arribo en la decada de los ochenta que se sintio un poco la necesidad de saber acerca del movimiento estudiantil y ventilar algunas aspiraciones democraticas incubadas por la catedra de los recien llegados. En fechas como estas, cercanas al dos de octubre los estudiantes de la prepa quienes apenas empezaban a desarrollar capacidadades de critica y discurso asistieron a un pequeno evento que el staff de la escuela organizo para recordar este suceso.

Muchas de las preguntas e inquietudes formuladas se vieron contestadas por los acontecimientos de los meses subsecuentes en los que, cuando se penso que la apertura y la pluralidad para participar en las decisiones que incumbian a los estudiantes tenia un lugar dentro de la institucion, los estudiantes encontraron estructuras de direccion igual de autoritarias y violentas que aquellas que caracterizaban a la sociedad del mexico de los sesentas, de esta manera al igual que la juventud mexicana se vio enfrentada un sistema autoritario y represor, los jovenes de la prepa comprendieron que aun dentro de una universidad declarada de izquierda y socialista, la democracia era una ilusion que poco tenia que ver con la realidad. El sesenta y ocho colotlense llego doce anos despues, con la llegada de la preparatoria y los vicios de la sociedad que la cobijaba, solo que en esta ocasion los represores no fueron ni soldados ni grupos paramilitares, en esta ocasion los represores fueron maestros venidos a mas en la proteccion de un enclave de poder que servia a los propositos e intereses de los grupos enquistados en la universidad de guadalajara

Wednesday, October 1, 2008

Heredades

Los caminos del norte fueron un libro abierto para quienes avidos de dinero y aventura se lanzaron a ellos. La generacion de los ochenta dejo un legado que otras generaciones habrian de depurar. Ante el azoro de la comunidad aquellos quienes regresaban triunfantes exhibiendo una riqueza inagotable comenzaron a transformar los modelos y los estereotipos en un pueblo en el que no habia muchas oportunidades para triunfar y acceder al brillo economico y social. Las calles se convirtieron en el escenario de francachelas en las que la musica y la bebida fueron elementos nunca economizados. Durante toda esa decada y la siguiente (los noventas) el dinero siguio fluyendo hasta que derrumbaron la torres gemelas, pero para entonces ya la experienciencia en llevar almas al norte habia sido transformada por aquella otra de llevar cargas hacia el norte, y el dinero siguio fluyendo, aunque la fiesta ya no era igual de escandalosa, la discrecion se impuso de alguna manera. El estado de cosas actual es en buena parte herencia de aquellos anos, de esa busqueda del beneficio personal y de la riqueza sin importar que. Las heredades tienen sitiado al pais, y la solucion es facil, aunque no lo parezca.

Tuesday, September 30, 2008

!Salvese quien pueda!

Las noticias se suceden una a una, la inmensa mayoria de ellas con una agobiante sombra de pesimismo. Aqui en los Estados unidos, las cosas han empeorado de tal manera que han logrado atravezar nuestra burbuja de confort y llenarnos de una aprehension que aniquila cualquier razon para el optimismo.La revision en retrospectiva de los pasos que nos trajeron hasta aqui, es una escala obligada para finalmente concluir que nadie se encuentra a salvo de los errores de calculo y de prevision. Sin embargo las concecuencias inmediatas para mi pais, mexico, y para mi gente son lo que obliga a poner algunas palabras siguiendo esta tematica. Creo que la situacion es desesperada y que muchas situaciones de indole politica y social se estan saliendo de control. No fue necesario ser adivino ni siquiera tener notables talentos de premonicion para tener una imagen anticipada del desastre. La economia mexicana dependiente en extremo de la norteamericana, un sistema politico sin capacidad de liderazgo ni legitimidad alguna, una nacion a la deriva sin proyecto ni proposito, son los ingredientes que han capitalizado en estos momentos y que han llevado al pais a un callejon en el que aun no se avisora la salida, (porque aun no se establece el verdadero monto de los danos). La atmosfera que se respira es la de !salvese quien pueda! y se impone una profunda revision de las lecciones de la historia y asimismo agarrase de cualquier cosa que parezca lo suficientemente firme, como para resistir la turbulencia de la tormenta que apenas empieza a hacerse presente.

Monday, August 11, 2008



Durante la campaña política de José López Portillo (en aquellos años lejanos del imperio del PRI), el pueblo de Colotlán se arremolinaba en la explanada de la plaza de la iglesia en espera de la aparición del candidato; mientras tanto, Don Antonio Aguilar, (especie de maestro de ceremonias) rodeado del jolgorio y la expectación que producían los mítines políticos, hacia el relato de las anécdotas que despertaban la simpatía a favor del candidato oficial y aprovechaba la ascendiente que tenia con los campesinos para arengarlos para que le favorecieran con el voto. Entre los comentarios que fueron vertidos en esa ocasión, uno en especial tocó las fibras más sensibles de la muchedumbre que se aglutinaba alrededor del estrado y es que en cierto momento de especial dramatismo el líder moral y héroe de nuestra región confesó de manera harto sentimental y en confidencia que “él” había sido testigo de las lágrimas de don José, vertidas en un momento singular de su vida familiar, dándonos la doble certeza de que tanto el candidato era un hombre sensible como Antonio Aguilar una persona allegada a él. ¡Que mejor recomendación! ¡Que mejor manera de endosar las preferencia, que plantar esa imagen de hombre dolido en la intimidad para establecer esa identificación con el pueblo desde siempre caído y lastimado!

Antonio Aguilar y sus temáticas cinematográficas y de música vernácula condensaban el valor del arraigo y de la tierra, esos mundos de campesinos indefensos en lucha perpetua contra el poderoso convirtieron a sus películas en un poderoso imán de taquilla para aquellos a quienes las revolución los encampanó en una lucha por la posesión de la tierra en la que en los tiempos modernos la sola posesión no garantizaba nada, ni siquiera un vida digna en la que se requería no solo de ésta, sino también los insumos, los créditos y los saberes para hacer del campo una oportunidad de vida. Sin embargo ni Antonio Aguilar con todos los personajes que hicieron de él un icono en la lucha contra las injusticias sociales pudo hacer nada cuando al final del sexenio de López Portillo, éste volvió a llorar, no en la intimidad compartida solamente por los amigos cercanos, sino ante todos los mexicanos y el mundo quienes presenciamos su último informe de gobierno, ése López Portillo que se dispuso a administrar la riqueza proveniente de la abundancia de nuestros mantos petroleros y que por errores de cálculo y excesos populistas dejó, no solo al agro y a nuestra región, sino al país entero sumido en la bancarrota, en ése su último informe de gobierno volvió a llorar y todos lo vimos, solo que en ésta ocasión no era el relato de la lágrima para despertar las simpatías que lo llevarían al trono, eran más bien la lágrimas de la vergüenza o las del perdón. Los que estuvimos ahí, estoy seguro podemos unir con una línea imaginaria el momento de ascensión y el de caída: lágrimas para favorecer el ascenso al poder y lágrimas para disculpar todos los pecados cometidos en contra del pueblo en el ejercicio de él, paradoja que seguirá gravitando en la memoria colectiva que atestiguaba, desde el estrado, o a ras de suelo, desde la inmovilidad y la falta de futuro, desde la mentira el engaño y la demagogia, desde múltiples sitios fuimos testigos del maniobrar de una maquinaria política ya en extinción en una plaza húmeda por la lluvia que instantes previos había caído.

Tuesday, June 17, 2008


TODOS SOMOS MEXICANOS


Me gusta el trabajo de la fábrica, el esfuerzo físico que tanto bien le hace a mi descuidado organismo, la relación intima, casi simbiótica con la máquina; me gusta sentirme como el apéndice que piensa, late y siente en un espacio de producción acompasado por el hacer de los músculos. Toda vez que establecemos el equilibrio entre lo que la máquina nos reclama y lo que nuestra laboriosidad aporta ya no es necesario estar allí, al menos espiritualmente, es entonces cuando tus actividades son realizadas automáticamente sin la intervención de la conciencia a la que puedes dejar volar y estar en donde quieras estar y con quien quieras estar, pero puedes si lo deseas, abrir otra ventana también y prestar atención a lo que sucede en lo inmediato, en lo que te rodea a la caras tristes de tus compañeros de trabajo, al cansancio, al desaliento. Cierto día ese estado de introspección que atrapa a mi mente fue interrumpido por un alboroto y es que, mis compañeros cansados de tanta arbitrariedad y atropellos, se dirigieron a su supervisor; un indio americano encumbrado en un poder para el que no tenía ni capacidad ni costumbre y cuando le reclamaron una a una todas las injusticias que se habían verificado bajo su indolente autoridad en ese momento tuvo un momento de claridad y santa iluminación y alcanzó a soltar una frase que dejó desarmados y boquiabiertos a mis compatriotas y queriendo decir; yo también he sufrido la discriminación y la injusticia, la pobreza, la subordinación, el hambre...solo atinó a decir: ¡ Yo también soy mexicano!


Wednesday, May 21, 2008


UNA TAZA DE CAFÉ

El café es una bebida maravillosa, al menos eso he creído durante mucho tiempo, ha ido de la mano de muchos buenos despertares y nunca o casi nunca he tenido malas mañanas si han estado acompañadas de él. Es una parte esencial de mi vida que explica en parte, mi felicidad matutina y el porqué de momentos de amistad y reencuentro inolvidables; ha sido el pretexto ideal para crear nuevos lazos y para reafirmar y llenar de nuevos contenidos los ya existentes; puedo decir sin temor a equivocarme que el café es un elixir que me lleva inevitablemente a lo mejor de mí mismo, a inspeccionar con especial cuidado y detenimiento los laberínticos recovecos de mi personalidad y a recargarme de renovadas energías en esta difícil empresa de vivir la vida. Puedo decir que soy un convencido de las propiedades cuasi mágicas de tan singular brebaje, que no me importa acercarme a quien adivino o sorprendo en el momento de disfrute de esta afición tan singular y apasionada con la seguridad de encontrar identificación instantánea entre esa cofradía tan especial de libadores con quienes se comparten íntimos saberes. El café es para mí magia pura, en especial cuando mi vida se encuentra colmada por los dones que trae una vida en armonía, en salud, cuando por suerte compartes la sal y la cebolla con una compañera estupenda y solidaria. Es cuando mi vida se siente colmada que mejor aprecio las innumerables virtudes de tan magnífica bebida y alzo mi humeante taza de café y doy gracias por todas y cada una de sus bendiciones.

Monday, May 5, 2008


RETIRADA

Estos días han sido naufragar,
Irse ahogando a pedacitos
Una cosa aquí…
Una persona allá,
Un olvido
Un desencuentro
Otra nueva ilusión perdida
Otra promesa rota…

En el paisaje de mi vida
No quedan árboles en pié
Y sí apenas unas ramitas

En la habitación han quedado
Regadas las ropas y utensilios
Del campo de mi batalla cotidiana
Y en mi memoria ese sabor amargo
Y lo extraño es que no me brotan palabras
No me surgen nuevos ardores
Ni me cobijan nuevos fríos
Desde la ventana de mi vida el paisaje es gris
Y no puedo evitarlo
El futuro sin ti es una copa que no sé saborear
Un vino que aguarda por su ´´connoisseur´´
Un tren en la estación vacía…





MI DESTINO

Mi destino es navegarte
en derrotero, contracorriente, calma y duermevela
Mi destino es navegarte
Y ser tu dique, tu quilla, tu proa
Y ser también tu brisa con olor a mar
Con sabor a amar
Mi destino es zarpar junto a tus sueños
E izar la bandera de la tregua
En la cubierta de tu fragata-encono
Y apaciguar lo impetuoso de tus olas
Mi destino es sal y arena
Sol resplandeciente
Puerto seguro
Desnaufragar
en el horizonte azul-inmenso de tus aguas bravas.
Mi destino eres tú.